Primera lección. Para los días de lluvia, por si acaso quisieras ser libre.

Aún no tienes muchos años. Lo sé. Es pronto. Ser maduro, saber cómo obrar en cada momento, calibrar qué es correcto y qué no es conveniente… Es tarea complicada. Tenemos a nuestro alrededor quien nos ayuda, nos aconseja, con la mejor intención, sin duda. También quien nos confunde, nos aleja de nosotros mismos, del amor, de la ternura. 

Esta asignatura te es desconocida. Aspira a ayudarte. ¿Cómo? Es muy sencillo. Imagina que vas a una clase de pintura por primera vez, y no sabes nada de trazar dibujos. En principio la profesora va a darte un lienzo, un caballete, y unos colores. Y, aparte de la técnica, que vendrá después, se te instará a que pienses qué quieres dibujar, qué temas prefieres, qué tonalidades te gustan, qué imágenes te seducen, en quién te inspirarías, qué pintores u obras son referencias propias… 

A continuación, y como un primer boceto, he aquí unas iniciales líneas o esbozos de lo que has de considerar ahora que acabas de sentarte y has tomado los primeros pinceles para trazar el lienzo de lo que habrá de ser tu personalidad y en suma, tu vida. Suerte. 

A TI QUE AHORA COMIENZAS, PRESTA ATENCIÓN… 

El gran objetivo es ser libre, no objeto de manipulación. En suma, ser hombre, pensar por cuenta propia. Para ello, no pierdas la espontaneidad, que no es otra cosa que la libre actividad de tu yo, esto es, manifiesta siempre tu propia y libre voluntad. 

✓ Admite tu condición natural y a la vez racional. No reprimas aquello que forma parte esencial de tu ser; sé transparente, claro, coherente, “concordante” contigo mismo. “Si esto es lo que pienso, es lo que pienso”. 

El amor es el componente fundamental de la espontaneidad. No el amor como posesión, ni la disolución del yo propio en otra persona, sino el amor como afirmación espontánea del otro, como unión del individuo con los otros sobre la base de la preservación del yo individual. 

✓ Valora el trabajo. Este no debe ser entendido como una actividad compulsiva para evadirnos de la soledad y otros problemas, sino como una actividad creativa a través del cual nos comunicamos con los otros, y nos “abrazamos a la propia naturaleza”. 

Procura no vivir de forma compulsiva y automática, sino de manera creadora y espontánea. Si así lo haces, aumentará en grado sumo tu fuerza y seguridad, y la vida estará de tu parte. 

✓ Procura ser activo, no caigas en la pereza, en la apatía, en el “todo es lo mismo”. Actúa, piensa, valora por ti mismo. 

“Porque el yo es fuerte en la medida en que es activo” 

Analiza: seamos o no conscientes de ello, no hay nada que nos avergüence más que el no ser nosotros mismos y, recíprocamente, no existe ninguna cosa que nos proporcione más orgullo y felicidad que pensar, sentir y decir lo que es realmente nuestro. 

✓ Lo relevante siempre es la propia actividad como tal, el proceso y no tanto sus resultados. 

✓ No consideres tus cualidades personales y el resultado de nuestros esfuerzos como mercancías que pueden ser vendidas a cambio de dinero, prestigio y poder. Muy a menudo el hombre malogra el único goce capaz de darle la felicidad verdadera –la experiencia de la actividad del momento presente- y persigue a cambio un fantasma que lo dejará defraudado apenas crea haberlo alcanzado: la felicidad ilusoria que llamamos éxito. 

El individuo activo y creador se da cuenta de que sólo existe un significado de la vida: el acto mismo de vivir 

(Datos extraídos de la obra de Erich Fromm, El miedo a la libertad, editorial Paidós Studio. Páginas 248-251.)