Aconfesional: se dice del estado que no profesa ninguna religión.

Autóctono: individuo o pueblo que procede del mismo país en el que vive.

Convencional: se dice de todo aquello que se hace por acuerdo. Salir con los amigos el fin de semana es algo convencional, porque así lo acordamos. En democracia las leyes por las que se rige el Estado son convencionales, porque resultan del acuerdo entre los ciudadanos o de sus representantes en el Parlamento.

Cultura: conjunto de creencias, conocimientos, técnicas y modos de vida, que caracteriza a un grupo social, a una comunidad o a un pueblo. 

Democracia: gobierno del demos, del pueblo. Sistema político donde el poder reside en el pue­blo, que elige a sus gobernantes. Hay dos clases de democracia: la democracia directa y la de­mocracia representativa. En la democracia directa todos los ciudadanos forman parte de la asamblea legislativa (por eso se le llama también democracia asamblearia) y todos los ciudada­nos tienen la posibilidad de gobernar. Esto fue lo que sucedió en la Atenas del siglo –V y en algunas ciudades italianas del Renacimiento, como Florencia. En la democracia representativa el ciudadano se limita a votar a sus representantes en la asamblea, que es el parlamento (de ahí que se la llame también democracia parlamentaria). El gobierno sale elegido por el parlamento o bien directamente por el conjunto de la ciudadanía.

Dogmatismo: postura que se caracteriza por la sumisión, sin ningún examen crítico personal, a unos principios fijos e inmutables o a una autoridad que los impone o revela.

Etnia: comunidad de seres humanos que tienen en común algunos rasgos físicos, hablan la misma lengua o tienen la misma cultura. El concepto de etnia es más amplio que el de raza.

Etnocentrismo: actitud que se basa en considerar la cultura propia como superior a todas las demás. Las costumbres y creencias de otras culturas son entendidas a la luz y con el criterio de la cultura propia.

Fanatismo: defensa desmedida y extrema de creencias u opiniones religiosas.

Fundamentalismo: interpretación rígida y extremadamente conservadora de una doctrina reli­giosa, política o filosófica, que se considera a sí misma como la única que respeta sus funda­mentos.

Fundamentalismo islámico: movimiento religioso, social y político, que se ha ido desarro­llando durante la segunda mitad del siglo XX. Se caracteriza por propugnar la observancia rí­gida del Corán y por rechazar el modo de vida y la organización política de las sociedades occi­dentales.

Integrismo: postura adoptada por algunos creyentes o instituciones religiosas, por algunos partidos políticos o ciertos sectores de él, o por algunos ideólogos, que consideran que la doc­trina tradicional debe mantenerse íntegra, inalterable.

Interculturalidad: término con el que se designa la necesidad de una relación mutua entre las diversas culturas presentes en una sociedad determinada.

Intransigente: persona que no es capaz de ceder en sus posturas u opiniones. Intolerante.

Laicismo: postura que defiende la independencia del Estado respecto de cualquier doctrina o práctica religiosa. Considera que toda religión, sea cual sea, debe ajustarse a unos principios éticos de carácter universal.

Liberal: se dice de una persona que es partidaria de las libertades públicas y en consecuencia defiende la libertad de los demás. Por esta razón, en la vida ordinaria se suele llamar liberal a la persona que respeta las costumbres e ideas de los demás.

Locke, John: filósofo inglés perteneciente al empirismo. Vivió la mayor parte de su vida du­rante el siglo XVII y fue uno de los primeros ideólogos del liberalismo político. Explicó el ori­gen del Estado a través de un contrato social, por el que los ciudadanos ceden el poder al gober­nante; y defendió la división de poderes que, al controlarse unos a otros, evitaría el absolutismo.

Maniqueísmo: religión fundada por Mani, en el siglo III, que integraba elementos de la antigua religión persa (el mazdeísmo), del cristianismo y del budismo. Considera que el mundo está re­gido por dos principios eternos que luchan entre sí: el principio del Bien y el principio del Mal. De la esfera religiosa ha pasado a la esfera social y política. En nuestros días se llama maniqueo al individuo que divide la realidad (personas, acciones o cosas) en buena y mala, sin que haya la posibilidad de establecer un término medio. Las personas o las cosas son absolutamente buenas o absolutamente malas.

Multiculturalismo: se dice de aquellas sociedades que se caracterizan por la coexistencia de muchas culturas.

Pluriculturalismo: característica de las sociedades actuales más desarrolladas, en las que están presentes no una sino varias culturas.

Racismo: ideología que exalta la superioridad de la propia raza sobre todas las demás, fundando tal superioridad en rasgos biológicos. En un sentido algo más moderado, se puede entender como actitud de desprecio y hostilidad hacia otras personas o grupos sociales, basada en la per­tenencia a una raza diferente. Esta actitud es más frecuente en algunas personas de raza blanca caucásica hacia los judíos, negros, sarracenos o asiáticos.

Raza: conjunto de seres humanos que poseen en común ciertos caracteres físicos hereditarios.

Relativismo: se ha defendido, al menos, en dos grandes campos de la filosofía: en la teoría del conocimiento (relativismo epistemológico) y en la ética (relativismo moral). Para el relativismo epistemológico no hay verdades absolutas, todas las verdades son relativas, de manera que la verdad o validez de un juicio o un enunciado depende de las condiciones en que son formula­dos. Para el relativismo moral nada es bueno o malo absolutamente. La bondad o maldad de una acción dependerá de las circunstancias o condiciones que intervengan.

Secta: proviene del latín sequor (seguir) y designa al conjunto de personas que siguen una par­ticular doctrina religiosa o política. En un sentido más estricto, que es el que se usa más fre­cuentemente, la secta se refiere a un conjunto cerrado de personas, normalmente manipuladas por un dirigente, que defienden doctrinas extremas, alejadas y en contra de lo que opina la so­ciedad.

Sofista: etimológicamente, muy sabio (superlativo del término griego “sofós”, sabio). Y eso fue lo que les pareció a los atenienses, cuando los escucharon hablar con tanta elocuencia y conven­cer con tanta facilidad. Los sofistas fueron originalmente extranjeros (no eran atenienses, aun­que provenían de otras ciudades griegas) y llegaron a constituir un movimiento intelectual, cen­trado en preparar al ciudadano para las nuevas necesidades planteadas por una democracia dire­cta, que eran la de saber hablar, la de elaborar bellos discursos con el fin de persuadir a los ciu­dadanos en la asamblea o de defenderse ante los tribunales populares, cuando se era acusado.

Los sofistas fueron los primeros en afirmar que las leyes del Estado no son naturales, y por tanto, no son fijas ni inmutables. Las leyes del Estado pueden cambiarse, porque son conven­cionales, o sea, son el resultado del acuerdo entre los ciudadanos. Esta actitud les llevó a ser relativistas. No hay nada que en sí mismo sea bueno o verdadero. Todo dependerá de la opinión del ciudadano. La verdad se sustituye por la opinión.

Los dos sofistas más importantes fueron Gorgias y Protágoras. El primero formuló tres te­sis, que son en realidad el resultado de un ejercicio retórico. Estas tesis son: 1ª) nada es o existe; 2ª) si alguno existiera, no lo podríamos conocer; y 3ª) si lo pudiéramos conocer, en todo caso no lo podríamos comunicar a los demás. De Protágoras es la siguiente frase, que ha dado pie al relativismo: “el hombre es la medida de todas las cosas; de las que son en cuanto que son, y de las que no son, en cuanto que no son”.

Tolerancia: respeto y consideración hacia las opiniones o prácticas de los demás, aunque no nos gusten o no estemos de acuerdo con ellas. La tolerancia se puede dividir en tres clases fun­damentalmente: tolerancia social, tolerancia política y tolerancia religiosa; y se puede entender de dos formas: tolerancia pasiva y tolerancia activa.

Universalismo ético: teoría ética según la cual existen unos principios éticos de carácter uni­versal, que son aplicables en todas las acciones humanas, a todos los hombres y a todas las so­ciedades, por muy diversos o diversas que sean.

Voltaire: escritor y filósofo francés perteneciente a la Ilustración. Su pensamiento y, en reali­dad, toda su vida, que fue muy agitada, se caracterizó por una lucha contra la ignorancia, los prejuicios, la irracionalidad, la intolerancia y el fanatismo, aunque es consciente de que la lucha no es fácil a causa de la estupidez humana. Escribió en 1763 un Tratado sobre la tolerancia a propósito de la ejecución del ciudadano Jean Calas, acusado injustamente de la muerte de su hijo, porque aquél era protestante.

Xenofobia: etimológicamente, miedo al extranjero. Actitud de rechazo, odio u hostilidad hacia las personas que no pertenecen a nuestra misma cultura, no tienen nuestras mismas costumbres, no hablan nuestra lengua o no profesan nuestra religión o son de otra raza. El significado de “xenofobia” es más amplio que el de racismo y en cierta manera lo envuelve.