EL CONFLICTO ENTRE CULTURAS

Es un hecho constatable en las sociedades actuales más desarrolladas la coexistencia entre personas que proceden de muy distintas culturas, que tienen formas de pensar diferentes y que profesan diversas religiones. El fenómeno no es nuevo en la historia. Se puede decir que toda cultura novedosa y dinámica siempre ha surgido como resultado fructífero de otras culturas anteriores. Cuando una cultura se ha encerrado en sí misma y se ha dedicado a mantener su “pureza”, rechazando el contacto con las demás, ha terminado desapareciendo.

Aun no siendo nuevo, el fenómeno en nuestra época se ha acelerado. Antes, los contactos eran más limitados y el movimiento de personas menor. Ahora, el desarrollo de los medios de comunicación y la facilidad del transporte han dado una gran movilidad y dinamismo a nuestra sociedad. Nos podemos trasladar con gran facilidad de un lugar a otro. Podemos comunicarnos sin problemas hasta con el sitio más recóndito del mundo. Con frecuencia nos encontramos en nuestras calles personas de otras razas o culturas: chinos, japoneses, árabes, mauritanos, subsa­harianos, etc.; y no nos extrañamos.

Este fenómeno ha sido potenciado por la emigración. El desarrollo económico experimen­tado por las sociedades más avanzadas ha generado unas necesidades de mano de obra que no pueden ser cubiertas totalmente por la población autóctona. Si a ello se añade una mejora signi­ficativa del nivel de vida, es normal que estas sociedades acaben convirtiéndose en focos irre­sistibles de atracción para personas que viven en situación de paro y miseria en sus países, por muy alejados que estén. Ya sucedió con los EE.UU., cuya cultura es heredera de un pro­ceso intenso de inmigración en el siglo XIX. Y algo semejante está sucediendo en la Europa Occi­dental.

Por otra parte, las nuevas necesidades impuestas por la economía mundial están llevando a países culturalmente diferentes, pero cercanos en el espacio, a agruparse en grandes unidades económicas y políticas, con todo lo que ello supone de pluralidad de lenguas, religiones, modos de comportamiento y actitudes ante la vida. El intenso intercambio de productos está provo­cando el acercamiento económico y la necesidad de contar con una moneda única. En esto está siendo pionera Europa, pero hay otros lugares del planeta en los que el fenómeno está empe­zando a aparecer.

Sin embargo, este fenómeno no podría consolidarse si las sociedades afectadas no fueran democráticas. Sin democracia es imposible el pluralismo cultural. A lo más que se llegaría es a una integración forzada, por la que las personas llegadas de fuera se verían obligadas a aceptar la cultura del país receptor. Tenemos el ejemplo reciente de la Unión Soviética, cuya política autoritaria ha terminado disolviendo la unión de pueblos tan diferentes. O el todavía más re­ciente de la antigua Yugoslavia, en la que el fanatismo político de sus dirigentes ha generado una de las guerras más atroces. Por no hablar de las múltiples luchas tribales que se producen en muchos países africanos, que se hallan en un constante estado de guerra civil.

La coexistencia de culturas diferentes es fuente de conflictos morales, que sólo pueden re­solverse mediante el respeto y el diálogo, con una actitud de apertura, aceptando lo que otras culturas tienen de enriquecedor. De no ser así, caeríamos en el enfrentamiento, la crispación social y la violencia, que en el campo social generaría una situación de marginación, en el campo económico una situación de explotación y en el campo religioso una situación de fana­tismo. Los que no se adhirieran a la cultura dominante se verían privados de los beneficios so­ciales, estarían obligados a realizar los trabajos peor considerados y pagados y sufrirían perse­cución religiosa.

Esta actitud de apertura termina creando una nueva cultura, más rica, más compleja y más dinámica que la anteriormente existente, resultado de la síntesis armónica con las nuevas apor­taciones culturales recibidas. Nuevamente EE.UU. es el ejemplo, cuya cultura -“el modo de vida americano”- es una síntesis de las diversas culturas que allí se encontraron y que ha conse­guido extenderse e imponerse en la mayor parte del planeta.

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Ejercicio 1

“La diversidad de culturas”

Presentación

Si nos fijamos en nuestro planeta, podemos distinguir tres grandes zonas culturales: la cris­tiano-europea, la musulmana afrooriental y las culturas del extremo oriente, China, India y Ja­pón fundamentalmente. Dentro y fuera de estas zonas culturales hay muchas más culturas, entre ellas las culturas supervivientes, o sea, culturas primitivas que todavía no han desaparecido y que están siendo acorraladas por culturas técnicamente superiores.

Propuesta de trabajo

Busca información sobre las tres grandes zonas culturales y responde a las siguientes cues­tiones:

  1. Dibuja o copia un mapamundi y colorea la superficie ocupada por cada una de esas zonas.
  2. Describe algunos de los rasgos que diferencian las grandes zonas culturales. Entre esos ras­gos debes incluir uno de tipo religioso, otro de tipo político y otro de tipo social.
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Ejercicio 2

“Conflictos políticos de origen cultural”

Presentación

La convivencia entre diversas culturas no es fácil. Lo normal es que una cultura intente im­ponerse sobre la otra. Entonces surge el conflicto. Cuando adquiere grandes dimensiones, el conflicto se transforma en lucha política y termina en guerra. Entre los conflictos actuales po­demos destacar los enfrentamientos entre palestinos e israelíes, los casos de Bosnia y Kosovo, los países exsoviéticos del Cáucaso, los kurdos en Turquía, la guerra civil en Sudán o la guerra de Irak. También hay otros conflictos en los que intervienen, como perdedoras, las culturas pri­mitivas. El caso más signifi­cativo es el de los indios de la Amazonia, amenazados por los cam­pesinos o la industria made­rera. También, en Méjico, los in­dios de la selva Lacandona.

Propuesta de trabajo

Elige uno de esos conflictos, busca información sobre él (en la prensa, en Internet…) y contesta a las siguientes preguntas:

  1. ¿Cuáles son las causas que están en el origen del conflicto elegido?
  2. ¿De qué forma podría resolverse ese conflicto?
  3. ¿Cuál es la situación actual del conflicto? ¿Se están tomando medidas para resolverlo o más bien se está haciendo todo lo contrario?
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Ejercicio 3

“El uso del velo en la escuela”

Presentación

Otras veces los conflictos no adquieren esa dimensión política y se quedan en conflictos so­ciales. Uno de los más sintomáticos es el que se está dando en Francia acerca de la prohibición del velo islámico en las escuelas.

Desarrollo

Te proponemos como material de trabajo dos textos que sustentan opiniones contrarias, sa­cados del periódico “El Mundo”, el primero pu­blicado en el año 2004 y el segundo en 2002.

Texto 1

La Asamblea francesa aprueba la ley que prohíbe el velo en la escuela

El texto, apoyado por 494 votos a favor y 36 en contra, no permite el uso de signos religiosos «ostensibles» en los centros públicos

PARÍS.- La Asamblea Nacional aprobó ayer masivamente –por 494 votos a favor y 36 en con­tra– el proyecto de ley que prohíbe los signos religiosos «ostensibles» en los centros de ense­ñanza públicos, tras varios meses de polémica y un largo debate parlamentario.

Los socialistas sumaron casi unánimemente sus votos (147 de 149) a los del partido en el poder, la UMP, para respaldar el texto, que entrará en vigor al comienzo del próximo curso es­colar.

«La República y el laicismo han salido reforzados de vuestros trabajos», aseguró ayer el pri­mer ministro, Jean-Pierre Raffarin, quien felicitó a los diputados por este ejemplo de «diá­logo republicano».

El grupo socialista era partidario del término «visible» en lugar de «ostensible», por consi­derar que el primer término es más claro y evitaría confusiones.

El gobierno no ha querido ceder en este punto, pero sí ha aceptado varias enmiendas. Una de ellas prevé una evaluación de la aplicación de la ley cuando haya transcurrido el plazo de, por lo menos, un año, y si los contenciosos se revelan entonces muy numerosos se sustituirá osten­sible por «visible».

Otra de las enmiendas recuerda la necesidad de diálogo entre el director del centro de ense­ñanza y el alumno antes de que se imponga cualquier sanción.

Crucifijos y kipás

Aunque la ley prohíbe lo mismo los velos que los crucifijos o las kipás judías, lo que la ha motivado sobremanera ha sido el aumento de conflictos por el uso de pañuelos islámicos en las escuelas, más de 15 años después de que surgieran las primeras polémicas en Francia.

Reacio en un principio a legislar sobre el asunto, el presidente Jacques Chirac pidió a una comisión de sabios que estudiara la aplicación del principio de laicismo en la República, y ésta recomendó en diciembre pasado la prohibición de los signos religiosos no sólo en los centros de enseñanza sino también en otros establecimientos públicos como los hospitales.

El debate dividió a la sociedad francesa más allá de las tradicionales fronteras políticas. La mayoría de los políticos terminó apostando por refrescar el laicismo, algunos temieron y siguen temiendo que la ley sobre los signos religiosos resulte contraproducente y refuerce tanto el inte­grismo islámico y el aislamiento de las musulmanas como las tesis xenófobas del ultradere­chista Frente Nacional. Entre los disidentes, que ayer se abstuvieron o votaron en contra, figuran cen­tristas y comunistas, pero también algunos conservadores y socialistas.

El proyecto de ley, que será sometido al Senado a partir del próximo día 2 de marzo y re­gresará a la Asamblea, ha suscitado protestas en muchos países islámicos o, por lo menos, con importantes núcleos de población musulmana. El Gobierno indio aprovechará la visita del mi­nistro de Exteriores, Dominique de Villepin, para plantear el problema de los miles de sijs que viven en Francia. Las autoridades indias pretenden hacer valer que el turbante no puede asimi­larse a otros símbolos religiosos.

Texto 2º

Sobre el uso del chador en los colegios

Sr. Director:

No dejan de sorprenderme ciertas declaraciones que, casi siempre desde una posición pre­tendidamente progresista y respetuosa, esconden actitudes y pensamientos intransigentes. Me refiero al caso de la niña musulmana a la que adjudican para su enseñanza un colegio religioso en Madrid y los padres se oponen, conforme dictamina su cultura y sus creencias, a que asista a las clases con el uniforme reglamentario y prescindiendo del chador.

Las monjas, en cambio, no admiten que la niña se señale del resto de compañeras y acuda ataviada con dicha prenda. Tal vez no se percaten de que ellas mismas llevan algo parecido sobre sus cabezas.

Más sorprendente es, incluso, que en el instituto público donde supuestamente va a recalar la niña, una profesora de la dirección se oponga al uso del chador por considerar esa prenda como «símbolo de la sumisión de la mujer». A lo mejor resulta que la liberación de esta niña pasa por enfundarse unos apretados vaqueros y lucir piercing en el ombligo, eso sí, echando antes buenas horas de gimnasio y padeciendo algo de anorexia para conseguir el cuerpo ideal femenino (¿liberado?) que desde todos los ámbitos mediáticos se nos vende.

En definitiva, en todas estas actitudes subyacen los prejuicios eurocéntricos de considerar nuestra cultura más avanzada y que la liberación de las mujeres sólo tiene como alternativa y único camino la vía occidental

Una vez escuché decir a una mujer saharaui, nada sumisa por cierto, que el uso del chador es anterior a la existencia del Corán, es práctico en el desierto para protegerse del polvo y en la ciudad lo emplean como símbolo de identidad.

¿A alguien se le ocurriría obligar a la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú a despo­jarse de su vestimenta para vestir al modo occidental? Las aulas pueden ser un buen sitio para aprender a conocer y respetar la variedad étnica. [Ángel del Río Sánchez. “Cartas al Director”. Sevi­lla. 16-2-2002]

Cuestiones

  1. ¿Observas alguna diferencia en el uso de signos religiosos entre la religión cristiana, la reli­gión judía y la religión musulmana?
  2. ¿Aceptarías que te prohibieran llevar al Instituto una medalla de la virgen o un pequeño crucifijo colgado de una cadena?
  3. ¿Deben prohibirse todos los signos religiosos en la escuela pública, que como tal es aconfesio­nal? ¿O deben prohibirse sólo algunos? ¿Cuáles? Razona la respuesta.