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La educación en el Departamento de Casanillo

Me llamo Clara y vivo en Casanillo, Paraguay. Toda mi familia pertenece a la etnia de los Toba y, como todos los Toba, hablamos nuestro propio idioma, aunque yo también sé un poco de castellano.

 

Tengo dos hermanos: mi hermano mayor Qataq tiene catorce años y es pastor, mi hermana Anahí tiene dos años más y trabaja con mi madre en nuestra plantación de patata y maíz. Yo soy la más pequeña y ayudo a mi madre a tejer algunas chaquetas que después vendemos en el mercado, pero lo que de verdad me gustaría hacer es ir a la escuela

 

De hecho, es lo que hacía hasta hace dos años, cuando mi padre decidió que dejaría de ir y me dijo que hacía más falta en casa porque no me ganaría la vida aprendiendo. Aún así, tuve suerte de poder recibir clases, puesto que hay aldeas tan alejadas de la escuela, que a los niños les resulta prácticamente imposible. Por ejemplo, si viviera en la misma aldea que mi primo Amari, tendría que hacer un viaje de seis horas para poder estudiar.

 

La verdad es que no sacaba buenas notas; muchas veces llegaba cansada porque había estado cosiendo hasta tarde y no siempre entendía lo que decían los libros que nos dio la profesora porque estaban en castellano. Pero sí que aprendí a escribir y a leer más cosas de lo que jamás podrán soñar mis padres, que nunca pudieron ir a la escuela.

 

Mis padres discuten mucho. A veces, incluso, mi padre acaba pegando a mi madre. Yo me enfado, pero mi madre dice que me calle. En la escuela, tampoco nos enseñan cómo aguantar situaciones como las que ocurren en mi casa, pero yo sé que eso no está bien. Quizá si mi padre hubiera ido a la escuela, nunca le habría pegado a mi madre, ¿no creéis?