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Los agricultores de Vallegrande

Me llamo Juan, tengo 17 años y soy de Vallegrande, en Bolivia. Vivo en una región en la que todo el mundo vive de trabajar sus tierras, pero en los últimos años, los habitantes de Vallegrande, incluida mi familia, estamos sufriendo dificultades porque cada vez ganamos menos con la venta de cultivos recogidos.

Cuesta mucho mantener una tierra en condiciones, porque hay que usar fertilizantes, se necesita maquinaria para trabajarla y es difícil obtener suficiente agua para todas las plantas. Nosotros tenemos un terreno pequeño pero a veces las plagas lo echan todo a perder, y da la sensación de que la tierra está cansada de producir tanto.

Mi familia vende los tomates al Señor Rodríguez, uno de los grandes mayoristas de Vallegrande, que a su vez vende a los grandes supermercados bolivianos. El Señor Rodríguez siempre fija el precio de compra, asegurando que ese el el precio justo por el producto que le damos. Desgraciadamente en Vallegrande, la mayoría de los campesinos cultivan tomates, como nosotro, por lo que hay mucha cantidad del producto y el precio ha ido bajando de forma continua en los últimos años.

Yo, al igual que muchos de mis amigos, estoy pensando en abandonar Vallegrande e irme a la capital, La Paz. Allí seguro que podría cultivar muchas otras cosas, no solo tomates, y tendría más probabilidades de obtener mejores ingresos.