La gran idea

 Me he enterado gracias a mi amigo Souleyman de los asombrosos acontecimientos que suceden en el mundo de los tubab. Me estoy refiriendo, por ejemplo, a los grandes ingenios que les permiten extraer el máximo de lo que la tierra nos ofrece. Por lo visto los tubab, gracias a la increíble cantidad de peces que son capaces de coger, obtienen tantos beneficios que ya no necesitan preocuparse los unos de los otros. Por todo ello, y comprendiendo que si seguimos el camino que el primer mundo nos marca, corremos el riesgo de que los hijos de nuestros hijos se queden sin peces, sin árboles, sin aire, que el afán de acumular bienes nos lleve a perder el sentimiento de solidaridad, y que el miedo a perder las riquezas acumuladas nos lleve a destruirnos entre nosotros. Por todo esto me veo en la obligación de aportar mi pequeño grano de arena y hacer algo por evitar el desastre. Es por esta razón que solicito iniciar los trámites de adopción de un niño tubab, ya destetado a ser posible, para que pueda aquí desarrollarse como persona y adquirir los conocimientos necesarios para ser feliz en nuestra humilde comunidad. Así este niño, cuando sea hombre, podrá contribuir al progreso de la humanidad, que tanto nos preocupa a todos nosotros

■ ¿Por qué pensamos que se le ha ocurrido esta idea al padre de Binta?

 ■ ¿Qué cosas buenas podría aprender un niño tubab en el lugar donde se desarrolla la historia? ¿Qué cosas nos han gustado a nosotros al ver la historia? ¿Nos han gustado cosas que no encontramos en nuestro entorno?

 ■ “Todos los niños y niñas del mundo tienen derecho a educarse en un espíritu de amistad, de tolerancia, de paz y de fraternidad. Todos los niños, incluso los niños tubab”. ¿Se cumple este derecho en el caso de los tubab?

 ■ ¿Por qué dice al final que debemos aprender del comportamiento de los pájaros? Los pájaros cogen lo mejor del Norte y lo mejor del Sur, ¿cómo podemos hacer eso nosotros? ¿Qué papel juega la educación en nuestras posibilidades de elegir?